La última década del Siglo XX fue particularmente libre de caprichos, en música y moda. Minimalismo. Huían al marcadamente exceso ochentero -el lujo por el lujo- Y aún así, las tendencias que marcan la moda alrededor del mundo, eran ajenas a Guatemala. Venían en promedio, tres años después, al quedar en desuso. Por lo menos, hace veinte años, así era. Pero cuando se instalaba, era para quedarse por mucho tiempo. No había opción. No había donde comprar. Quienes podían, compraban en el extranjero, y así iban las cosas. ¿Aspirar a usar las últimas tendencias? Claro, solamente si se era millonario.
Compramos más ropa, mucho más barata que hace dos décadas. No es ningún secreto. Y nuestros armarios se han homogeneizado. Detrás de la revolución están no solo Mango, sino obviamente el imperio de INDITEX, específicamente Zara. La reina del fast fahion. Los cerca de 200 diseñadores de la marca de la joya de Inditex elaboran unos 40.000 diseños al año. Pero el ingenio de Zara va más allá. Sabe practicar el juego psicológico. Sus colecciones son breves (de pocas piezas) lo que genera ansia y las hace exclusivas. Es decir, si voy a Zara y me gusta una falda la compraré en el acto. La razón: tal vez la semana que viene esté agotada. La firma la sustituirá por algo parecido (la marca produce en relación al consumo y está pendiente de los informes y datos de sus tiendas, pero no reproduce una prenda exactamente igual)."Moda accesible" para todos parece dictar Zara. Todos vestidos a suerte de uniforme, con las mismas prendas. A la última, eso sí.